jueves, 12 de septiembre de 2002

El coste de la no España - Mikel Buesa

El Correo, 12 de septiembre de 2002

Círculo de Empresarios Vascos

'El coste de la no España'

Ante el nuevo escenario político y económico que obliga a todos los agentes sociales a revisar sus planteamientos estratégicos, el Circulo de Empresarios Vascos desea dar a conocer sus reflexiones con el objeto de contribuir al intercambio de ideas y al debate sobre determinadas cuestiones que hoy preocupan a la sociedad vasca.

1. Nuestra situación actual sigue caracterizada tanto por un clima de crispación y violencia que no termina de desaparecer, como por las graves limitaciones que ello supone para numerosas personas y colectivos en el ejercicio de sus derechos y libertades fundamentales y, muy particularmente, del derecho a la vida. Todo ello se da en un contexto de creciente preocupación por la desaceleración de la economía mundial, al que se une ahora la intranquilidad por las consecuencias que se derivan de los graves acontecimientos vividos el pasado septiembre en los Estados Unidos y el desarrollo de una campaña bélica de alcance y consecuencia desconocidas.

2. En principio, debe reconocerse que, después de las últimas elecciones, nuestra clase política está haciendo frente a sus responsabilidades con un talante más conciliador y con una aparente voluntad de buscar consensos básicos. Todo ello ha suscitado la esperanza de una ciudadanía que está a la espera de que las palabras y los gestos se traduzcan en realidades concretas. Se puede decir, por ello, que el ciudadano vasco se mueve en estos movimientos entre la incertidumbre y la ilusión de que se encaren y se resuelvan, de una vez, los problemas que verdaderamente le preocupan. Nadie tiene, por lo tanto, derecho a frustrar esta esperanza.

3. Es el momento, pues, de que todos realicemos nuestra contribución a esta tarea colectiva. En este sentido, el Círculo de Empresarios Vascos reivindica su responsabilidad y su derecho a opinar y expresar libremente sus puntos de vista como asociación surgida de la sociedad civil. Hay que recordar, además, que las instituciones y representantes políticos no tienen el monopolio de la opinión y preocupación por los problemas comunes, y que nuestra sociedad será tanto más rica y más fuerte cuanto más participen los ciudadanos en la formulación y en el debate de las ideas. Esta participación y debate deben fomentarse desde todas las instancias políticas, que deben escuchar y respetar cualquier opinión, incluso las discrepantes, sin descalificaciones a priori.

4. En lo que respecta a la situación política y social en el País Vasco, el Círculo de Empresarios Vascos considera prioritario que se asegure la plena salvaguarda de todas las libertades y, muy concretamente, la defensa de la vida, de la libre expresión y del libre ejercicio de cualquier opción política, sin amenazas, coacciones y actos violentos de cualquier tipo que pretendan anularlas o menoscabarlas. Para ello se deben utilizar, sin complejos, todos los instrumentos de los que dispone un estado de derecho, impulsando al mismo tiempo un proceso de normalización de la vida ciudadana que permita recuperar nuestra dignidad como sociedad democrática, respetuosa, liberal y moderna. Ello requiere la colaboración de todos los partidos políticos y fuerzas sociales para fomentar un diálogo sincero y la búsqueda de espacios de consenso para conseguir esa deseada convivencia pacífica y democrática entre todos los vascos, que nos permita seguir progresando como sociedad. Estimamos, por lo tanto, que la agenda política para la presente legislatura debería incluir como prioritaria la lucha contra la violencia y el terrorismo, así como la normalización de nuestra sociedad. Pensamos que es precisamente a partir de ahí, cuando pueden atenderse otros anhelos y preocupaciones de los ciudadanos.

5. Es absolutamente necesario, igualmente, que en el ejercicio de esta responsabilidad se inicie un progreso de pedagogía social, con el objetivo de erradicar determinados comportamientos de intransigencia y crispación a veces artificialmente mantenidos pero instalados entre nosotros como hábito normal de comportamiento y relación. De ahí que el Círculo de Empresarios Vascos demande de los poderes públicos y políticos una especial sensibilidad en la promoción de valores como la tolerancia, el respeto y la defensa de la pluralidad y de las opiniones de los demás y el abandono de actitudes y expresiones contrarias a este espíritu. Ello requiere, la incorporación de estos valores a los comportamientos y las manifestaciones públicas, así como un proceso global de potenciación de los mismos en los ámbitos educativos y, sobre todo, en una universidad que debe ser modelo fundamental para la generación, el intercambio y la discusión civilizada de las ideas.

6. Todas las opciones políticas son legítimas y dignas de respeto y consideración, siempre que se expresen y se defiendan de forma adecuada, dentro del respeto a la ley y a las instituciones de las que nos hemos dotado libremente. Desde la anterior consideración, el Círculo de Empresarios Vascos estima que defender este derecho s algo que debe asumirse como valor colectivo prioritario. Pensamos, además, que todas estas opciones deben expresarse con absoluta claridad, con el objeto de que el ciudadano pueda conocerlas en su justo valor, analizarlas en libertad y decidir sin coacciones ni limitaciones cuáles son sus pretenciones.

7. Es también el momento no sólo de acentuar lo que nos une sin exagerar lo que nos separa, sino también de recordar que el fin último de cualquier política debe ser la búsqueda del bienestar de los ciudadanos. En este sentido, continuaremos reivindicando el valor que sigue teniendo el Estatuto como lugar de encuentro de todos los vascos, sin que nadie deba apropiarse de él, y mucho menos hacer del mismo una bandera partidista. Una inmensa mayoría de los vascos sienten como propio el Estatuto, desean aplicarlo y defienden por medios civilizados las diferencias de opinión o interpretación que, dentro de la lógica política, puedan plantearse frente a otras instancias. El Concierto, pieza básica del marco legal estatutario, es también sentido y apreciado como propio por la mayoría de los ciudadanos. En consonancia con esta realidad, el Circulo de Empresarios exige a nuestras instituciones autonómicas y a las instituciones del Estado un talante conciliador en la discusión y solución de todas las diferencias y discrepancias, dentro de un clima de escrupuloso respeto institucional y de voluntad política de concordia. En ningún caso es lícito utilizar a la violencia ni como argumento ni como excusa, siquiera implícita, en el planteamiento y desarrollo de las discusiones.

8. El Círculo de Empresarios Vascos considera que el debate sobre determinados planteamientos respecto a l futuro de la Comunidad Autónoma y su engarce en el Estado, debería hacerse con la máxima prudencia, rigor y claridad, explicando los objetivos que se persiguen y el alcance de las consecuencias de las posibles alternativas. El Círculo manifiesta que el planteamiento de la cuestión soberanista, así como su utilización partidista, constituye ya un elemento de confusíon que en nada beneficia, sino todo lo contrario, a la actividad económica y, en definitiva, a las empresas vascas cuyo papel sigue siendo decisivo para la construcción de una sociedad moderna y justa. Es cuestionable, cuando menos, su oportunidad. Pedimos, además, que se realice un análisis objetivo y serio, para el que nos brindamos, de la gran interdependencia que existe entre las empresas y la economía del País Vasco y las del resto del Estado, así como del coste económico y social de las posibles alternativas. Si en su día se planteó la cuestión del ‘coste de la no Europa’, hoy también cabría plantear el coste de ‘la no España’.

9. Por lo que se refiere al actual contexto económico e industrial, debe reconocerse la positiva transformación operada en los últimos años sobre nuestra estructura económica e industrial, gracias al esfuerzo de muchos colectivos e individuos. Sin embargo, el Círculo de Empresarios Vascos estima necesario no dejarse llevar por el triunfalismo ni ocultar la preocupación ante un escenario global de incertidumbre económica, que puede acentuar la desaceleración del crecimiento registrada en la primera mitad del año. El País Vasco puede ser más vulnerable ante un escenario de recesión y, por ello, es necesario continuar con un impulso decidido que mejore la competitividad de nuestras empresas, que acelere la incorporación de las nuevas tecnologías, que promueva con eficiencia la formación de los profesionales y que dé oportunidades de trabajo en nuestro mercado a los mejor preparados, con el objeto de que el País Vasco no acabe siendo una tierra de emigrantes cualificados. En ese mismo sentido, se hace precisa una especial sensibilidad por parte del Gobierno central, para promover políticas descentralizadoras que faciliten un desarrollo económico en armonía con la plural configuración del Estado. Además, ante este panorama económico incierto, se hace necesario más que nunca un clima de estabilidad política y de entendimiento tanto a nivel interno entre los partidos y la sociedad vasca, como externo entre los gobiernos vasco y español y entre los ciudadanos vascos y los del resto de España.

10. Así pues, dada la escasez de nuestros recursos naturales, el Círculo de Empresarios Vascos desea recordar que el desarrollo económico, la creación de empleo y el bienestar de nuestra sociedad dependen exclusivamente del trabajo de los vascos, así como del dinamismo de sus empresas, tanto de las grandes corporaciones tractoras como de las pequeñas y medianas empresas que son vitales en nuestra estructura industrial. Ningún planteamiento político debe ignorar esta realidad, y debe valorar continuamente el efecto que determinadas decisiones y planteamiento puede producir en el ámbito empresarial y económico. En este sentido, el Círculo de Empresarios Vascos observa con preocupación cómo las realidades económicas pueden causar el traslado de los centros de decisión de empresas vascas, por lo que solicita de las instituciones públicas que contribuyan, más allá de lo puramente fiscal, a la creación de unas condiciones políticas y sociales que favorezcan la estabilidad y la permanencia empresarial.